miércoles, 28 de agosto de 2013

Soltadas


      A veces es tan extraño dejar todo de lado...la cuestión sería no pensar en los lados. Esos que te encasillan, que te quieren obligar a seguir la línea de cemento visible de la vereda. Descuadralizar la vida. Eso sería el sentido. El verdadero. Todo tiene una esencia, justo ahí, en el mismo éter que se forma sin percepción del ojo humano. Hay algo más que ahí siente y que reclama su descuadralización en el mundo. Empecemos por una sonrisa. Prosigamos con todas las sensaciones que se viven en medio del tren, con un mate caliente entre las palmas de las manos. Otra sonrisa, desprendida a libre espontaneidad del viento. Si somos energía, además de materia, esto debe de ser lo que aún queda pendiente para entender. ¿ Entender qué? Que no todo puede ser determinado por el catch geométrico del ojo. Hay algo ahí que suena, pero depende del magnífico oído para que pueda ser escuchado. 
   Hay muchas formas de soltar. Mejor decirles des-formas. No la hay, por cierto. La soltura es amorfa, es tan límpida...si se me premite la expresión, los cuerpos desnudos son viento, son destiempo, y sueltan. Materia y energía que se fusiona en el amor amorfo, descuadralizado. Ahí sueltan, liberan, se estremecen y se cegan. No hay más cemento, no hay más ojo panóptico geométrico: sólo persiste lo infinito.