martes, 16 de septiembre de 2014

Orbitales



 

     El alma al borde del estallido sideral. Unas cuantas lágrimas que gritan, pero no se sabe discernir el idioma en que lo hacen, Hay un sueño, hay un abrazo, hay un beso. Hay  ojos claros saboteando el silencio que me impongo. Dudo, temo, espero no sé muy bien qué.
  Será mejor dejar de mirar atrás y sentir. Aunque sentir es sinónimo de peligro de lastimarse y de caer por el rodado del desamor. Pareciera un juego de destinos inconexos e indeseados los que juegan en este tablero.


     Serán tiempos de hibernar los sentidos. Soltar lo inadecuado. Aunque duela, y las cicatrices quieran volver a ser rojas, hay que resguardarse del frío de tus ojos. Esos que nunca me dieron el reflejo que hubiera esperado. Esos que, quizás sin querer aceptarlo, pregonaban el rechazo, el obligado adiós.


 Algún día otros ojos me darán el esperado reflejo del sol que anhelo. Se verán más claros que el agua, y más verdaderos que las falsas ilusiones que los tuyos inventaron.