domingo, 17 de mayo de 2015

Abreportales



     Ay mi niña, ya deja de estallar. La vida puede tomar otro sentido cuando dejas de gritar tu mente. Ay niña, si supieras que tu vida puede ser maravillosa. Los desgarros ficticios a los que te has sometido no tienen más que el color de una extraña lejanía de lo que no fue.
  
Lloraste por alguien mi niña, alguien que no supo ver tu alma. No intentes echar tajadas al cielo, el color es siempre del mismo azul intenso aunque lo veamos nublado. No intentes enviar alguna luz galáctica para que alguien que ha sido importante para ti recuerde tu nombre y tu rostro.  En algún momento de su existencia, cuando menos lo esperes, verás un gran universo en donde todos los hilos e hilachas tomarán color, y forma. Todo lo amorfo tomará la forma menos esperada. El amor evoluciona, tu amor evolucionará, como el alma misma. Abre los portales.

Busca alguna hamaca de alguna plaza y déjate llevar por el vértigo y no pienses más niña, que no tienes ni idea del increíble mundo que te espera. Podrás pintar las calles y las risas, los mares y el sonido. Ya lo verás. Mientras tanto, no intentes manipular el sentido del cosmos. Los sean que sean para tu camino, aparecerán, y los que no, se perderán en alguna dimensión paralela. Niña, te hablo desde la sabiduría que los años y las arrugas me regalaron.


-¿Pero, cómo puedo hacer para sentir esa brisa de libertad y no pensar ni mirar atrás?
- Disfruta del camino  mi niña, esa es la única salida.
- ¿Cómo sabes que eso es lo mejor para mí?
- Créeme, no te arrepentirás de nada, simplemente se trata de ser y dejar ser. Alguna vez te lo dijeron ya, cierto?
-   ¿Cómo lo sabes, si vos no sos yo?

-  Pasaron muchos años, y todavía no nos hemos encontrado. No apresures el curso de las cosas, ya iremos juntas de la mano. Créeme.