jueves, 26 de noviembre de 2015
Siete años, siete notas
SIETE es el número de años que me producen esta extraña melancolía, una sensación que envuelve el crujido que sabría que daría mi vida; me estruja hasta el extirpe de algunas lágrimas, y de alguna manera, no me quiere soltar. Y yo tampoco. Aún hay algo que nos une, a esa de hace siete años y a esta persona, que escribe estas palabras confusas.
Eran tiempos de rebelión interior, de esperanza elevada, de una enorme transición, como un pasaje secreto hacia los deseos más propios. Fue un día 26, en el que sentí que un puente se estaba construyendo al fin. Creo que aún transito el hermoso puente, que deseo decorar con los colores más insólitos y míos. Quizás continúe en soledad transitando el puente, aún no lo sé, lo único que este ser quiere es seguir caminando. Caminando, caminando y sintiendo, y sin miedo a sentir, aunque es difícil no sentir miedo, tan maldito y humano. ¡Vaya el fin del tiempo escolar, las risas, el deseo de que dure algo tan imposible como los instantes de la adolescencia! La ilusión al brote máximo de estrellas silvestres, que quiere ir a la vera del río conmigo y sin mí. Siete es el número que me regaló la oportunidad de creer, elevar la conciencia, y sentir que algunas expectativas, vaya que altas, comenzarían a tomar forma. Siete el número de espejos no rotos, de suerte forzada y lejana, que encierran ojos efímeros, que alguna vez tomaron de estas manos. Siete años en que soñé, me alejé de la realidad como la pisciana más pura e inocente, y fui música. El destino a veces me aleja tanto de vos, querida música, que esta ascendente en capricornio siente que debe hacer eso que parecería el camino fijado, marcado, pero aún así no sabe si ese camino es el correcto. Volar, querida música, sé que me siempre me vas a dar esas alas que necesito, aunque quizás, no estemos muy cerca una de la otra por estos momentos. Nunca te voy a abandonar, aunque escuche voces que me digan lo contrario. Mi corazón es tuyo, por siempre. Desde hace 7años que así fue, y será. Vos y yo somos puente frágil e incierto. Pero estamos unidas al fin. Y hasta el fin.
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